
Atravieso el parque un otoño más, otro día más caminando hacia ningún sitio. La luz es débil y al andar voy dando suaves patadas a las hojas muertas que yacen esparcidas por el suelo. Miro cómo los árboles empiezan a quedarse desnudos. Los árboles no le piden demasiado a la vida, sólo un poco de agua y algo de luz. Y muchas veces nosotros ni siquiera les dejamos disfrutar en paz de estos pequeños placeres. Llevan aquí miles de años, aguantándonos estoicamente, resistiendo en silencio... Pero algún día se tomarán justa venganza. Nos clavarán al suelo como estacas, nos darán de comer de vez en cuando y nos cortarán el pelo y las uñas en la estación adecuada. Las parejas de árboles enamorados grabarán sus nombres en nuestros cuerpos con cuchillos afilados, y el rojo intenso de la sangre será la prueba fehaciente de que su amor será eterno y apasionado. Harán que nos multipliquemos mediante inseminación artificial en enormes invernaderos, donde además experimentarán múltiples y curiosas combinaciones a través de injertos de todo tipo. Fabricarán bonitos muebles con cuerpos humanos, y nuestra carne resultará ser un excelente combustible para calentar sus comfortables hogares, muchos de ellos construídos con gente disecada. Y cuando llegue el otoño, serán ellos los que caminen entre restos de piel muerta y gastada.
Plagio!

weona porque no me dijiste que publicabas en este blog... que weno pa saberlo vale por avisar!
Na pos yo tb tengo blogs nuevos..
http://madeinjupiter.blogspot.com
Cuidate :D
Cocodrila.